
Esa tan temida individua, casi nunca bien recibida en nuestras casas.
No pienso en ella. No miro hacia delante dejandome intimidar por su amenazante presencia. Nunca la sufrí seriamente (algunas veces quizás sí incomprensión, pero no es lo mismo).
A veces es incluso buena, aunque sólo en contadas ocasiones... La soledad buscada la llaman.
La soledad emocional en cambio, no me resulta nueva. Pero prefiero ignorarla, no hago buenas migas con ella.
Dicen que uno elige en la vida a sus compañeros de viaje.
Sinceramente, no creo que a ninguna de vosotras os invite.
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